La alienación parental es una realidad cada vez más presente en los procesos de separación o divorcio conflictivos. Se trata de una forma de manipulación emocional que puede tener consecuencias devastadoras para los hijos, y también ser un factor determinante en decisiones judiciales relacionadas con la custodia, régimen de visitas o incluso la retirada de la patria potestad.
En este artículo explicamos en qué consiste exactamente, cómo puede detectarse, cuál es su situación legal actual en España y qué implicaciones jurídicas tiene para madres, padres e hijos.
¿Qué es la alienación parental?
El término «alienación parental» fue acuñado en los años 80 por el psiquiatra Richard Gardner, quien definió el fenómeno como un proceso mediante el cual un progenitor manipula al hijo o hija para rechazar injustificadamente al otro progenitor.
En términos simples, se produce alienación parental cuando uno de los padres (el progenitor alienador) influye en el pensamiento del hijo para que rechace, odie o tema sin razón justificada al otro progenitor (el progenitor alienado). Esto puede darse de forma consciente o inconsciente, directa o indirecta.
No se trata de una diferencia puntual o un desacuerdo entre progenitores, sino de una conducta sistemática, repetida y perjudicial para el vínculo entre el menor y el otro progenitor.
¿Cómo se manifiesta la alienación parental?
Estos son algunos signos comunes que pueden alertar sobre la existencia de alienación parental:
- El niño repite frases negativas sobre uno de sus progenitores como si fueran propias, pero que claramente no corresponden con su edad o experiencias.
- Rechazo irracional o miedo hacia uno de los padres sin causa evidente.
- Hostilidad hacia la familia extensa del progenitor alienado (abuelos, tíos, pareja actual).
- El menor siente que debe «elegir un bando» y apoya sin cuestionar al progenitor con el que vive.
- Se producen impedimentos sistemáticos a las visitas o comunicaciones (llamadas, mensajes).
- Se falsean hechos o se distorsiona la realidad para desacreditar al otro padre o madre.
Es importante diferenciar entre un rechazo justificado (por ejemplo, en casos de violencia, abuso o negligencia real) y un rechazo inducido sin fundamentos objetivos. Solo en el segundo caso hablamos de alienación parental.
¿Qué dice la ley en España sobre la alienación parental?
En el ordenamiento jurídico español, no existe una ley específica que regule la alienación parental como tal. Sin embargo, sus efectos sí son tenidos en cuenta por los tribunales cuando se demuestra que están perjudicando al menor.
Código Civil y el interés superior del menor
El artículo 39 de la Constitución Española y los artículos 92 y 94 del Código Civil se apoyan en el principio del interés superior del menor, que guía todas las decisiones judiciales relacionadas con la patria potestad, custodia y régimen de visitas.
El artículo 94 CC permite al juez denegar o limitar el derecho de visitas si este perjudica al menor:
“No procederá el derecho de visitas cuando se advierta una situación que lo haga inviable o perjudicial para el desarrollo emocional del menor”.
En la práctica, si un juez detecta una conducta de alienación, puede:
- Modificar el régimen de visitas.
- Cambiar el tipo de custodia (pasar de exclusiva a compartida o viceversa).
- Establecer terapias familiares obligatorias.
- Incluso retirar la guarda y custodia al progenitor alienador.
¿Qué implicaciones legales tiene?
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Modificación del régimen de custodia o visitas
Uno de los efectos más directos es la modificación judicial del régimen de custodia. Si el juez determina que uno de los padres está fomentando el rechazo del hijo hacia el otro, puede cambiar la custodia a favor del progenitor alienado o incluso restringir las visitas al alienador.
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Pérdida de la patria potestad
En casos extremos, si se demuestra que el comportamiento del progenitor alienador pone en riesgo la salud mental o el desarrollo emocional del menor, el juez puede incluso suspender o retirar la patria potestad, total o parcialmente, en virtud del artículo 170 del Código Civil.
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Responsabilidad penal y denuncias falsas
Aunque la alienación parental no está tipificada como delito, algunas conductas relacionadas pueden tener consecuencias penales, especialmente si se recurre a denuncias falsas, manipulación del menor para declarar en falso o se incumplen sentencias judiciales. El el artículo 456 castiga la acusación y denuncia falsa con hasta dos años de prisión.
¿Cómo demostrar la alienación parental en un proceso judicial?
La clave está en la prueba pericial psicológica, generalmente solicitada por el juez o alguna de las partes, que evaluará al menor y a ambos progenitores.
El informe de un psicólogo forense puede detectar conductas típicas de alienación, establecer el grado de manipulación emocional y sus efectos en el niño.
Además, se pueden presentar:
- Mensajes de texto o correos electrónicos con manipulaciones explícitas.
- Testimonios de familiares, profesores o cuidadores.
- Informes escolares o médicos que muestren cambios de comportamiento.
¿Qué hacer si sospechas que estás siendo víctima de alienación parental?
Pasos recomendados:
- Recoge pruebas desde el principio: mensajes, correos, grabaciones de voz, cambios de actitud del menor, etc.
- Solicita una modificación de medidas si ya tienes sentencia judicial, o plantea esta situación en el proceso en curso.
- Pide una evaluación psicológica del menor a través del juzgado.
- Evita confrontaciones: no respondas a la provocación con más conflicto. Es importante mantener la calma.
- Consulta con un abogado especializado en Derecho de Familia. Es fundamental tener una estrategia legal clara.
¿Existe reconocimiento internacional de la alienación parental?
Sí. Aunque no hay consenso unánime sobre su consideración clínica (la OMS no la incluye como trastorno psicológico), organismos internacionales sí reconocen sus efectos negativos en el desarrollo infantil.
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado a Estados por no actuar con diligencia ante casos de obstrucción de visitas o manipulación parental.
En España, varias sentencias del Tribunal Supremo y de audiencias provinciales reconocen la existencia de conductas alienadoras como argumento válido para modificar custodias.
La alienación parental es una forma de violencia emocional que debe ser tratada con la máxima seriedad. No solo afecta la relación del menor con uno de sus padres, sino que puede tener consecuencias psicológicas a largo plazo.
Aunque no existe una ley específica en España, los tribunales están cada vez más sensibilizados con esta problemática y actúan de forma contundente cuando se demuestra su existencia.
Si crees que tú o tus hijos sois víctimas de alienación parental, es importante actuar cuanto antes y buscar apoyo legal y psicológico.
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